Un proyecto singular en un enclave excepcional
Ubicadas sobre un acantilado con visión plena al Mediterráneo, estas cuatro viviendas representan una sinergia entre técnica constructiva, poética arquitectónica y paisaje. Se trata de una intervención precisa y sensible, que aprovecha la topografía para integrarse al entorno con elegancia y contundencia.
Cada vivienda —de aproximadamente 400 m² construidos— se desarrolla en planta baja y una planta cubierta, reservando el sótano a usos complementarios como spa, zona de relax y almacenaje técnico. El corazón del proyecto reside en el eje central de cada hogar: un amplio salón-comedor-cocina de alta gama que se abre por completo al horizonte a través de un ventanal de vano continuo. Esta apertura trasciende los límites estructurales, permitiendo que la luz y el mar atraviesen el espacio sin interrupción, fundiendo interior y exterior en una atmósfera de serenidad total.
Como guinda escultórica en este espacio, emerge una escalera helicoidal hecha a mano, que conecta el sótano con la cubierta en un solo gesto continuo. De sección minimalista, casi etérea, esta pieza única funciona tanto como elemento funcional como obra de arte, una espiral de hormigón y ligereza que habita el espacio sin invadirlo, acompañando la verticalidad del hogar con una coreografía silenciosa de luz y sombra.
Los dormitorios se sitúan en los extremos de cada unidad, garantizando privacidad y orientación visual directa al mar mediante ventanales panorámicos que recorren todo su ancho. Esta disposición potencia la horizontalidad del proyecto y permite que cada habitación disfrute de una conexión íntima con el paisaje, como si cada despertar fuera parte del propio mar.
La arquitectura se plantea desde una lógica racional y geométrica, con volúmenes puros revestidos en sistemas de aislamiento térmico exterior (SATE) y carpinterías de altas prestaciones. Las cubiertas planas, transitables, ofrecen zonas de solárium y albergan una de las tres piscinas del conjunto: una exterior-jardín, una interior-spa y una superior en cubierta, cada una pensada como extensión sensorial de la experiencia arquitectónica.
Dirección Integrada del Proyecto bajo los principios del Lean Construction
Desde Proyeco, hemos asumido no solo el rol de Project Managers, sino el de verdaderos directores de orquesta, liderando el proceso de principio a fin: desde la concepción del diseño arquitectónico —interior y exterior— hasta la ejecución de obra, pasando por la coordinación y gestión de todas las disciplinas implicadas. Esta visión global ha sido articulada bajo los principios del Lean Construction, una filosofía que no solo optimiza procesos, sino que coloca el valor para el cliente en el centro de todas las decisiones.
Valor: definición desde el cliente
En un proyecto como este, donde la arquitectura dialoga directamente con el paisaje y el tiempo, el “valor” no es una abstracción estética: es una experiencia. Es la forma en que la luz entra en el salón por un ventanal corrido sin interrupciones; es la sensación de flotar sobre el acantilado; es la precisión de la escalera helicoidal que conecta todos los niveles con una línea pura y sin tensión estructural aparente.
Ese valor fue traducido en objetivos concretos: lograr un confort pasivo mediante orientación, ventilación cruzada y soluciones constructivas con alto rendimiento energético; garantizar vistas abiertas desde todas las estancias principales; y asegurar que la ejecución fuera tan precisa como el proyecto, sin desviaciones ni improvisaciones.
Coordinación y flujo: la sinfonía de la obra
Uno de los pilares de Lean es el flujo continuo, y aquí fue clave. Implementamos el sistema Last Planner con tres niveles de planificación: hitos generales, planificación intermedia y programación semanal colaborativa. Esta metodología permitió organizar los recursos de forma sincronizada, minimizando los tiempos muertos y anticipando cuellos de botella.
Por ejemplo, las fases de instalaciones no se abordaron como un elemento ajeno a la estructura o a los acabados. Fueron tratadas como parte integral del sistema, con secuencias de ejecución claramente definidas y ajustadas a la lógica del proyecto. Esto se tradujo en una obra más limpia, ordenada y predecible.
Gestión de residuos
El principio de eliminar todo lo que no aporta valor se ha aplicado tanto en obra como en fase de proyecto. Optamos por sistemas modulares y repetitivos donde era viable, y por soluciones a medida allí donde el proyecto lo exigía. Esto incluyó:
- Simplificación de detalles constructivos para facilitar la ejecución sin sacrificar diseño.
- Unificación de criterios estructurales y secciones para optimizar recursos.
- Diseño de instalaciones compactas y eficientes, ocultas sin forzar espacios.
- Coordinación documental en BIM para validar cada decisión antes de llegar al sitio.
El resultado fue una reducción sustancial de errores, imprevistos y modificaciones en obra. Una ejecución más ágil, con mejor control de calidad y costes, y una experiencia más fluida para el cliente
Flujo continuo
Organizamos el trabajo mediante el sistema Last Planner en sus tres niveles: hitos generales, planificación intermedia y ventanas de tres semanas. Esto nos permitió anticipar restricciones y mantener una cadencia constante en la ejecución.
Las tareas se encadenaron con lógica fluida: desde la excavación escalonada en el terreno rocoso hasta la instalación coordinada de las carpinterías panorámicas, garantizando continuidad sin sacrificar calidad.
Planificación colaborativa
Desde el primer croquis hasta la última losa, el proyecto ha sido gestionado como una mesa redonda de especialistas. Arquitectos, ingenieros, técnicos de obra, cliente y constructor trabajaron en conjunto, en sesiones regulares donde las decisiones se tomaban con datos, contexto y visión compartida.
Esta gobernanza colaborativa permitió:
- Detectar interferencias entre disciplinas antes de que se materializaran.
- Ajustar plazos y logística con anticipación, especialmente en un entorno insular con condicionantes propios.
- Involucrar al cliente como parte activa en un proceso transparente y participativo.
Mejora continua
Evitar el despilfarro fue clave. Adoptamos soluciones constructivas modulares y racionalizadas, unificando secciones estructurales, minimizando encuentros innecesarios y optimizando el uso de materiales. Esto se reflejó también en el control documental: toda decisión fue previamente consensuada y validada en equipo, evitando así improvisaciones en obra y ganando claridad y precisión.
El resultado: un proceso más limpio, un ahorro sustancial en costes indirectos y una obra que avanzó sin tropiezos innecesarios
Conclusión
Estas viviendas no son solo arquitectura: son una experiencia habitacional elevada por la técnica y amplificada por el paisaje. Son testimonio de cómo la Dirección Integrada del Proyecto, guiada por principios Lean, puede materializar lo intangible: el valor de habitar el borde del mundo.
Nuestro rol ha sido el de guías, custodios de una visión que combina eficiencia, sensibilidad y excelencia. Una obra que reafirma nuestro compromiso con la innovación, la precisión y el respeto al entorno. Y que nos posiciona, dentro del marco de AEDIP, como agentes de cambio hacia una forma de construir más consciente, colaborativa y bella.